Los agentes de viajes hacen mucho más que reservar hoteles y billetes de avión. Su función es construir un itinerario que funcione como un todo teniendo en cuenta el propósito del viaje, el presupuesto, los acompañantes, la duración de la estancia, el transporte local, la seguridad, los requisitos de visado y el riesgo de cancelación. El nivel de juicio que exige varía mucho entre los viajes de ocio, los viajes de empresa y los viajes en grupo, por lo que el trabajo no puede reducirse a una simple ayuda para buscar.
El valor de este puesto no está en enumerar opciones, sino en construir un plan con menos probabilidades de torcerse para ese viajero concreto. La IA facilita sugerir itinerarios genéricos, pero en los casos complejos y ante las incidencias durante el viaje, la experiencia y la capacidad de coordinación humanas siguen pesando más.