Los geólogos hacen mucho más que identificar rocas o interpretar la historia de la Tierra. También ordenan los supuestos del subsuelo necesarios para exploración de recursos, planificación de obras y evaluación de peligros. Su trabajo no termina en el escritorio, sino que depende de traducir afloramientos, relieve, aguas subterráneas e informes previos en juicio práctico.
La IA es fuerte ordenando informes existentes y analizando regiones conocidas, pero es bastante más débil cuando tiene que lidiar con contradicciones sutiles de campo o integrar evidencia fragmentaria bajo incertidumbre. Por eso, la precisión observacional y la capacidad de explicar incertidumbre siguen siendo especialmente valiosas.