Los analistas de datos hacen mucho más que ordenar cifras con pulcritud. Traducen los cambios en los datos a formas que los responsables de tomar decisiones pueden utilizar de verdad. A partir de indicadores como las ventas, la retención, la tasa de abandono, las consultas, el inventario o la inversión publicitaria, aportan elementos para juzgar qué está pasando y adónde conviene dirigir la atención primero.
La IA facilita mucho la producción de borradores de SQL, prototipos de visualizaciones, detección de anomalías y textos explicativos. Lo que queda, sin embargo, es decidir qué cifras son fiables, qué comparaciones son válidas y cómo interpretar la realidad del negocio que hay detrás de los números. Esa comprensión del contexto y esa responsabilidad siguen en manos de las personas.